OpenAI ha señalado que varias empresas tecnológicas chinas han utilizado su trabajo sin autorización para desarrollar sus propios modelos de inteligencia artificial. La compañía, conocida por su exitoso chatbot ChatGPT, ha expresado su preocupación sobre la ética y la legalidad de estas prácticas, que podrían afectar el desarrollo y la competitividad global en el sector de la IA.

La acusación surge en un momento en que China ha avanzado significativamente en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial. Un ejemplo reciente es el lanzamiento de DeepSeek, un nuevo chatbot de IA chino que ha sido calificado como un fuerte competidor de ChatGPT. Este avance refleja la ambición de China por liderar la innovación en este campo y reducir su dependencia de empresas occidentales.

Desde OpenAI han manifestado su intención de reforzar la protección de su propiedad intelectual y tomar medidas legales si fuera necesario. La empresa también ha advertido sobre los riesgos de seguridad asociados con el uso no autorizado de su tecnología, destacando la necesidad de establecer regulaciones más estrictas para el desarrollo y uso de modelos de inteligencia artificial.

Por su parte, los desarrolladores de DeepSeek han defendido su trabajo, afirmando que su modelo ha sido creado con tecnología propia y sin infringir derechos de terceros. Además, han destacado el potencial de DeepSeek para ofrecer soluciones avanzadas en el ámbito de la inteligencia artificial, promoviendo una mayor competencia en el sector.

El enfrentamiento entre OpenAI y las compañías chinas refleja la creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China. Con la inteligencia artificial como un sector estratégico, es probable que la competencia se intensifique en los próximos años, impulsando nuevas innovaciones y desafíos en el ámbito global de la IA.

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