El turismo dominicano atraviesa uno de sus momentos de mayor crecimiento y reconocimiento internacional, pero enfrenta el desafío de diversificar su oferta, fortalecer los destinos emergentes y garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales, de acuerdo con el periodista especializado en turismo Melvinson Almánzar.
Almánzar, creador del portal Visitante, destacó que República Dominicana ha ampliado su propuesta más allá del tradicional modelo de sol y playa, incorporando segmentos como el turismo deportivo, de salud, de convenciones, negocios, ecoturismo, histórico y cultural.
Durante una entrevista en el programa El Poder del Turismo, Almánzar señaló que el país ha logrado proyectarse en importantes escenarios internacionales y consideró que el actual momento del sector es resultado de un proceso de crecimiento sostenido durante décadas.
Entre los principales retos que enfrenta el Distrito Nacional, Almánzar mencionó la construcción de un centro de convenciones con capacidad para entre 4,000 y 4,500 personas.
Explicó que una infraestructura de este tipo permitiría al país captar grandes congresos y eventos internacionales, aprovechando la experiencia que República Dominicana ya posee en la organización de cumbres y actividades de alcance internacional.
Asimismo, consideró necesario fortalecer el turismo comunitario y lograr que los beneficios económicos generados por la actividad turística lleguen a una mayor cantidad de comunidades y pequeños emprendimientos.
Potencial de nuevos destinos
Almánzar citó a Barahona, Pedernales, Bonao, Monte Plata, Cabrera, Río San Juan, San Cristóbal y San Juan como algunos de los destinos que cuentan con recursos naturales y culturales que pueden ser aprovechados para ampliar la oferta turística nacional.
En el caso de Barahona, destacó sus playas, ríos, vegetación y posibilidades para el senderismo, mientras que sobre Pedernales resaltó el desarrollo de nuevas infraestructuras hoteleras y la operación de su puerto de cruceros.
También llamó la atención sobre Monte Plata, provincia que, según explicó, cuenta con una importante cantidad de ríos y potencial para desarrollar una oferta ecoturística.
El comunicador consideró que la sostenibilidad debe ocupar un lugar central en el futuro del turismo dominicano, especialmente ante el crecimiento de nuevos proyectos hoteleros.
Almánzar advirtió sobre la necesidad de proteger las fuentes de agua, las playas y los demás recursos naturales que sirven de base a la actividad turística.
En ese sentido, puso como ejemplo a Pedernales, donde señaló que existe un desafío relacionado con la disponibilidad de agua ante el desarrollo de nuevos hoteles y proyectos turísticos.
Almánzar explicó que las redes sociales y plataformas digitales han transformado la manera en que los destinos turísticos son promocionados, debido a que los propios visitantes generan contenido y comparten sus experiencias.
Sin embargo, defendió la importancia de mantener una comunicación turística profesional y basada en información verificada.
En esa línea, explicó que trabaja en el desarrollo de la aplicación Naomi RD, concebida para reunir en una sola plataforma información sobre destinos, hoteles, emergencias, embajadas, festivales, rutas y otras actividades disponibles para los visitantes.
La herramienta busca además incorporar pequeños negocios y atractivos comunitarios que muchas veces quedan fuera de las plataformas turísticas tradicionales.
Al referirse al futuro del turismo dominicano, Almánzar identificó tres prioridades: sostenibilidad, diversificación y una mayor distribución de los beneficios económicos.
Consideró que el país debe continuar fortaleciendo el turismo ecológico, cultural, histórico, deportivo, de salud y de negocios, sin abandonar el tradicional segmento de sol y playa.
También planteó que el crecimiento de la industria debe traducirse en mayores oportunidades para las comunidades donde se encuentran los atractivos turísticos, de manera que la actividad genere empleos, inversiones y desarrollo local.
Finalmente, señaló que mejorar la conectividad a internet en destinos turísticos fuera de los principales polos también constituye un desafío, debido a que existen comunidades donde los visitantes enfrentan dificultades incluso para realizar pagos electrónicos.





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